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sábado, 22 de julio de 2017

Muerte humana: Más que sólo morir

La muerte como problema

La muerte es uno de los temas más desconcertantes para el ser humano y ha sido objeto de debates religiosos, científicos y filosóficos a lo largo de la historia de la humanidad e independientemente de las diversas culturas y civilizaciones que han existido.



El problema no esta demás, la muerte es algo que afecta a cada ser humano y es lo único que se tiene por seguro. Ninguna otra realidad es, quizá desde la experiencia cotidiana, tan segura como el que un día moriremos, y eso lo convierte en un problema no sólo intelectual, sino profundamente personal.

Diversas respuestas

La visión de la muerte, su significado y relación con la vida misma ha tenido diversas respuestas. Desde los que niegan preocupación alguna por ella, hasta las respuestas de un más allá donde se siga viviendo en la eternidad. Vivir de cara a la muerte ha conllevado diversos ritos de carácter religioso o civil que le dan sentido a una realidad que quizá no la tenga. De ahí que sea tan importante la reflexión entorno a ella y que papel juega en nuestro ser de humanos hasta que grado la muerte es más que sólo dejar de estar y se convierte en, quizá, trascendencia.


Toda reflexión entorno al ser del hombre conlleva el problema de la muerte. Es una realidad de la que no se puede escapar y que está íntimamente ligada al concepto de la vida al grado que se puede tomar consideraciones de diversas: desde lo que piensan que saben qué es la muerte y, en consecuencia, no ha problema; y los que afirman sin más la inmortalidad del alma, cómo si ello quitará la crisis que implica la misma.


Desde lo griegos se ha definido la muerte como la “separación del alma y del cuerpo” tal y como lo presentó Platón. En este caso, el problema de a muerte se resuelve al demostrarse la inmortalidad del alma; sin embargo, no es ni la única visión respecto de la muerte ni quizá la que más valga la pena analizar. De hecho, antes de afirmar la inmortalidad, es necesario analizar bien que significa morir y su importancia.


Acercamientos entorno a la muerte

Uno de los primeros acercamientos, como lo es el fenomenológico, nos revela que sólo el hombre es consciente de la muerte. Esta conciencia ha sido en ocasiones apaciguada o no reflexionada negando la realidad (acudiendo a la argumentación de Epicuro): Si no la siento, no existe, y si no existe, no importa. Pero rechazar la muerte no es por mucho la única visión, ni siquiera la más realista y completa. Al final, se trata sólo de una evasión.


Si algo que se puede observar respecto a la muerte, es que moriremos, lo queramos o no; pero, más allá de nuestra muerte personal, esta el drama de la muerte del ser querido. Filósofos como San Agustín y Gabriel Marcel reflexionaron sobre esto: la muerte del ser amado es, de alguna forma, la muerte de mí mismo. Es decir, cuando se ama a alguien, la muerte de esta persona se vive como propia, algo de nosotros muere con ella, no es algo académico ni impersonal. Al contrario, afecta en todo lo que nos hace ser.


Otro acercamiento al problema de la muerte viene de la visión científica. La muerte viene a ser un fenómeno biológico con sus propias leyes y condiciones. Todo organismo biológico, incluido el hombre, es perecedero. El punto de vista científico ha ayudado a desmitificar el fenómeno de la muerte; no obstante esto, hay una reflexión más profunda: La metafísica.


El tercer acercamiento al fenómeno de la muerte, el metafísico, nos habla de la composición hilemórfica (materia prima y forma sustancial) de los entes materiales, vivos o no vivos. Debido a la materia misma es que los seres naturales no son inmortales, pues la materia cambia, se desestructura, sufre cambios accidentales hasta el grado en que lo accidental se vuelve sustancial y la materia no puede seguir sosteniendo su forma. En el ser vivo, esto es morir.

Muerte "humana"

En el caso del ser humano, la muerte es siempre algo más y trasciende lo meramente biológico. La muerte no es sólo morir, sino que es también la consideración del carácter mortal de la existencia. La muerte humana es, ante todo, la imposibilidad de actualizar ulteriormente la vida personal en el mundo. Sólo el hombre muere, pues es consciente de su realidad como ser finito mientras que los demás seres perecen. Para entender esto, hay que recordar lo dicho anteriormente. El cuerpo del ser humano es un cuerpo humano. Las condiciones del cuerpo son condiciones humanas, es una condición existencial y no meramente biológica.


Esto convierte el drama de la muerte humana en algo totalizante. La muerte es una amputación, recordando la unidad consustancial de cuerpo y alma sostenida en la filosofía aristotélico-tomista. El alma separada del cuerpo es siempre un alma tendiente a dicha unidad. Se podría decir que esta incompleta por haber sido separada del cuerpo a la que esta ordenada.



Ser-para-la-muerte, espíritu encarnado


Este sentido es completamente contrario a la visión de Sartre de la muerte como ajena a la existencia, quitándole así la importancia a la misma. Pero si el hombre es realmente un espíritu encarnado, su ser-para-la-muerte (en términos heideggarianos) no puede separarse de su ser-para-el-mundo. Le es esencial y la experimenta. Sólo en el momento de la muerte es que se experimenta al extremo la unidad de cuerpo y alma. Y puesto que son una unidad -y la muerte inicia desde el día del nacimiento- significa que la muerte está presente en toda la existencia misma del ser humano, no solo al final: le da valor a la vida. La muerte es la orientación de la existencia misma.


Fuentes:
Lucas, R. (2005) El hombre, espíritu encarnado. Sígueme. Disponible en: http://moodle2.unid.edu.mx/dts_cursos_mdl/lic/AE/SH/AM/03/El_hombre_espiritu_encarnado.pdf